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Juan sin Credo

Astracanada en nuestra opinión

Astracanada en nuestra opinión

 

Mi amantísimo doctor Di A´Trives:

Una vez más vuelvo a manifestar mi agradecimiento por tu interés en la búsqueda sobre ciertos datos que me hacían falta para corroborar la doctrina de mi admirado Juan sin Credo.

Puedo suponer que el valenciano Guillén de Castro gustaba de una animada tertulia en su ciudad llamada la Academia de los Nocturnos, además de gran admirador de la obra de Lope, a quién dedicó la Parte primera de sus comedias en 1618. Desgraciadamente su temperamento fue tal que no logró conservar la amistad de los que le ayudaban, y murió, paupérrimo, en el hospital de la Corona de Aragón el 22 de julio de 1631...

 

Hasta aquí los puntos que más nos interesan de la correspondencia entre Lolo di A´Trives y Postrergénito López, en esta ocasión referidos a un autor levantino y levantisco, el cual puede atribuirse la creación de la comedia de figurón, posteriormente desarrollada y encumbrada por Agustín Moreto y Cavana en su obra El lindo don Diego. Nosotros nos centramos, no tanto en la veracidad teórica sino en la espontaneidad del texto espectacular. De ahí nuestra obsesión por descubrir todos y cada uno de los documentos de nuestro idolatrado Juan sin Credo.

(Perfumes de moda)

Para entonces la llamada provino de una importante cadena de perfumerías. Sucedía que su producto de cosmética más innovador despedía un fuerte aroma a rebelión y librepensamiento. Tanto era así que estaba dispuesta a intervenir la Consejería de Seguridad e Higiene de la autoridad competente de signo ultraconservador que defendía el olor a santidad. Pusimos en marcha todas las alarmas, pues la oferta era suculenta: un bono en afeites para todo un año. Cuando llegamos se nos cayeron todos los pelos de la barba al descubrir otro texto crítico del gran libertino. El 14 de Enero del 2010 había asistido a la sede temporal de CNTC en donde la Compañía invitada Teatres de la Generalitat puso sobre las tablas El Narciso en su opinión, de Guillén de Castro, bajo dirección escénica de Rafael Calatayud.

Días son de fiesta del teatro cuando te ves rodeado de un grupo de compañeros y amigaspresumiendo de lo que menos sabemos pero más hemos estudiado. Público peligroso aquel que se agarra a la butaca con una amplia cultura libresca y varias tardes de telón y bambalinas. Los Condeses de Abascal, Jimena del Mar Mediterráneo y su mancebo Carso el Neperiano, Alonso de Cartagena Egáleo, Luz Sonora de la Partitura...En fin gente elegante del pensamiento con muchas hojas de programas de mano, castizos, puristas y respetuosos con el patrimonio cultural del nuestro teatro áureo.

(La Estrella de Sevilla)

Evidentemente pensamos que una actualización de los clásicos puede ser positiva para intentar que un mayor número de espectadores acuda al teatro. Nos acordamos, por ejemplo, de la reciente puesta en escena de la Estrella de Sevilla realizada por el director de CNTC Eduardo Vasco (http://postrergenito.blogia.com/2009/060101-la-constelacion-cntc-brilla-con-la-estrella-de-sevilla.php). Sin embargo, nunca estaremos de acuerdo con una ridiculización exacerbada de los mismos, ya que nos parece una tremenda falta de respeto a la tradición y a aquellos autores que la representan. Se nota que es el primer acercamiento de Calatayud a los clásicos y esperamos que sea el último si sigue por este camino.

No importa tanto que el espacio escénico muestre una galería de moda al estilo Lafayette con tres niveles de altura, siendo el espacio intermedio atravesado por una cristalera transparente por donde se ve corretear a los actores. Tampoco es para tener en demasiada consideración el vestuario moderno que presentan algunos de los actores, incluso las pistolas por las espadas o la música de película cómica entre escenas. Hasta se puede permitir el tono de vodevil escaleras arriba, escaleras abajo y el abrir y cerrar de puertas casi permanente.

(Logotipo Teatres)

Pero no, no se puede tolerar el vestido de Reina Putón del Carnaval del Encaje con Bordón de Cortinón, colgando de sus partes pudendas, que se pone la criada Lucía, Ester Vallés, para engañar a don Gutierre. No, de ninguna manera, simplemente es bochornoso. Por no decir el traje de Carpanta con el que se viste don Pedro, Juansa Lloret, o el disfraz del botones Sacarino que lleva el personaje refundido del criado, paje y escudero, Carlos Amador, o los calcetines con sandalias o zapatos de tacón de Mencia, Laura Useleti, o Inés, Victoria Salvador. Figuras que parecen todas ellas sacadas de las páginas más cutres de los tebeos

En definitiva, una apuesta fallida que se regodea en la exageración de los gestos y caracteres, tirando por la borda un excelente trabajo del grupo de actores, donde destaca el personaje de Tadeo, interpretado por Xavo Giménez, y, por supuesto, la figura del atildado presumido don Gutierre, papel desempeñado por Manolo Ochoa.

(Xavo y Manolo)

Dicen que Juan sin Credo no daba crédito a los que estaban viendo sus sorprendidos ojos. Dicen que se entristeció por el trato que recibe el Teatro Clásico en numerosas ocasiones y que pensó en las extravagancias y el mal gusto de alguno de los dramaturgos contemporáneos. Dicen que cuando pasaron por la Plaza de la Cebada y vieron el cartel de la obra Sexos, señalaron la semejanza intelectual entre los dos montajes teatrales.

(¿Teatro Clásico?)

 

 

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