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Juan sin Credo

Gamoneda sigue en su rincón? I

Gamoneda sigue en su rincón? I

En nuestra constante tarea de investigación científica, que tiene como misión arrojar un tibio baño de luz a los desvelos críticos del gran irreverente espíritu nihilista Juan sin Credo, encontramos un hecho inaudito muy difícil de explicar. Un hecho que escapa a toda racionalidad y sólo puede comprenderse desde la visión de un acto de fe. No es posible que perteneciendo este escrito a la carpeta de La caja de los hilos punzantes -que, como podrán recordaran nuestros únicos lectores, fue hallada gracias a unas reformas realizadas en el Monasterio de Santa María de la Valedigna- esté firmado, sin embargo, en San Lorenzo del Escorial.

(Monasterio de El Escorial)

 

En fin, misterios de la Ciencia, transubstanciación monacal de la materia orgánica o, simplemente, don de la ubicuidad de nuestro idolatrado Juan sin Credo, fruto del consumo de alguna sustancia psicotrópica en su alegre juventud como el cornezuelo de centeno, al igual que la mística abulense y tan santa carmelita que levitó por esos austeros conventos en los inicios de nuestra Edad Moderna.

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(La mística abulense en acción)

Mientras tanto y sin más miramientos, dejamos paso a sus palabras tan hilarantes como iconoclastas, que tratan, esta vez, sobre el poeta impertinente, tal como lo denomina nuestro querido libre-pensador,  Antonio Gamoneda; el cual ofreció una conferencia extraordinaria, titulada Poesía y Poética, celebrada el 29 de julio de 2009 en el Euroforum Infantes, Sala Europa, dentro de los Cursos de Verano del Escorial, bajo el nombre de Los poetas en su voz, cuyo director fue Luís Alberto de Cuenca y en el que también participaron otros poetas y escritores de la talla de Félix Grande, el upedeista, Álvaro Pombo o el último ex-ministro de Cultura, César Antonio Molina.

 

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(Cartel de los Cursos de Verano de El Escorial 2009)

 

Siempre me gustará penetrar en los pasadizos laberínticos del conocimiento para que se muestre, con mayor claridad, mi abismal ignorancia ante la mayoría de los acontecimientos que ocurren o han ocurrido en las parcelas de nuestra sabiduría más próxima. Poco sé de muchas cosas, pero menos aún de todo aquello que más debiera  saber. En definitiva, me mueve un hambre insaciable de conceptos, datos e ideas que jamás se satisface y que sólo consigue agrandar mi desaliento y desamparo.

 

 

 

 

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 (Gamoneda con unos "amigos")

 Este fue uno de los motivos por los que me acerqué hasta las instalaciones donde se imparten los Cursos de Verano del Escorial, y así comprobar las carencias de mi estrecha cultura ante uno de los personajes que más encendidas admiraciones y rechazos ha causado en el mundo de las letras hispánicas durante los últimos tiempos: el poeta Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2006, máximo galardón para cualquier escritor de habla hispana, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en el mismo año, o el Premio Nacional de Poesía en 1988, así como el Premio Castilla León de las letras en 1985, entre otros.

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(Qué buenos son los del Monte de Piedad)

Había desaparecido, con respecto a los años anteriores, el patrocinio de los Osos Verdes Pantugruélicos con Nuestros Ahorros, a causa, seguramente, de las tensiones políticas y de financiación entre el gobierno de la lideresa, tan reacio al pensamiento independiente, y los rectores de las universidades públicas. Era notoria la escasez de prensa en los vestíbulos y, ahora, ironías de la vida,  predominaba el color rojo, ni mucho menos asociado a la causa proletaria, del Banco de Santander.

 

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(El director del curso)

 

Con una puntualidad cercana a la exactitud, cuando ya los más creyentes habían rezado el Ángelus, con un auditorio a rebosar, hicieron acto de presencia el director del curso, el impecable Luís Alberto de Cuenca, gomina en el peinado, chaqueta sin corbata, mocasines sin calcetines y pantalón blanco algodón 100%, y el ínclito Gamoneda, camisa blanca, zapatos oscuros, pantalón azul de polyes(ter-gal)o y bajo el brazo una carpeta con sus notas y poemas .

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(El ínclito)

 

Mucho ríos de tinta se han escrito ya sobre la persona de este gran poeta, llamado por algunos, áulico, dado su paisanaje y “afinidad” ideológica con el actual presidente del gobierno, el leonés Rodríguez Zapatero. A mí me ha parecido mejor llamarle  impertinente, susceptible, inoportuno, etc. Creo que sus constantes salidas de tono se fundamentan en ese resentimiento crónico instalado en todos los seres humanos que han sufrido la humillación de la miseria en sus carnes durante un periodo largo de tiempo y han visto, con sus propios ojos, ejercer la brutalidad sobre el más débil sin ningún motivo, aparente, que la justifique.

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(Ejemplar de la revista Claraboya)

Sus innumerables trifulcas con otros poetas o personajes del mundo de la cultura han marcado una importante característica de su personalidad. Comienzan éstas cuando en 1963 escribe un artículo en la revista Claraboya, dirigida por el narrador Luís Mateo Diez, cuestionando, tras unas duras declaraciones, la validez del discurso de los poetas sociales, donde dice, entre otras cosas, que se debe desvincular la política de la poesía, pues esta última tiene que ser irreductiblemente subjetiva.

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(Foto de familia de los burgueses desencantados)

 

El dardo envenenado, lanzado desde su rincón provinciano, pretendía desmontar ese pastiche generacional de burgueses insatisfechos y decadentes, que fue vendido a los medios de comunicación de la época como una deliberada operación de marketing, auspiciada por Juan García Hortelano. Jaime Gil de Biedma, uno de los componentes de la generación del 50 perteneciente al grupo de Barcelona y, por lo tanto, compañero del propio García Hortelano, sería el artífice de esta confesión sobre las pretensiones mercantilistas de dicho grupo, años después, al periodista Jesús Fernández Palacios.

 (Ángel González con una de sus pasiones)

Recientemente, las declaraciones de Gamoneda sobre los óbitos de Ángel González y  Benedetti han sido, especialmente, notorias. Del primero son representativas las que se recogen en la Voz de Asturias, el 3 de Febrero de 2008, ni siquiera una semana después del fallecimiento de Ángel, dirigidas contra Almudena Grandes y Joaquín Sabina. En aquellas se planteaban la decadencia poética de Ángel en sus últimos años y también el padecimiento de una extraña enfermedad que denomina “soledad manipulada” por ciertas personas que prefería no nombrar.

Del igual modo, recuerda en dicho artículo el desplante sufrido en el acto de homenaje que recibió Ángel en Oviedo, ciudad natal también del propio Gamoneda, unos años antes, al no ser invitado; cuestión que planteó ante el mismo Ángel González en el curso del Escorial dedicado a la generación del 50, provocando en la mesa de lectura un silencio sepulcral y unas tensas miradas esquivas al vacío.

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(El difunto Benedetti)

Pero, sin duda alguna, han sido con las malinterpretas palabras de Gamoneda acerca de la figura de Benedetti, donde la barahúnda de declaraciones altisonantes han tenido una proyección más espectacular en los medios. Toda la corte de poetas de la izquierda progresista han mostrado mucha p.r.i.s.a. en desacreditar, no sólo la persona sino la poética del inoportuno leonés de adopción.

En su reafirmación -ante la pregunta con trampa que le formuló una periodista del periódico El País acerca de Benedetti en la presentación de sus memorias- de que la poesía debe intensificar los estados de conciencia y por eso debe escapar del lenguaje coloquial o normalizado, dotando así a la palabra poética de una integridad por encima de la que es meramente informativa se le vinieron encima unas groseras acusaciones e, incluso, insultos que muestran el rango del pelaje de algunos pisaverdes, autoproclamados el Nuevo Parnaso Español a cuenta del famoso marbete comercial de Poesía de la experiencia.

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(Uno de los del Nuevo Parnaso Español)

Así contamos con las palabras, todas ellas recogidas en un artículo del periódico Público, fechado a 20-5-2009, del editor Chus Visor, tachándole de araña y poeta de segunda división, o de Benjamín Prado llamándole enterrador, o de Felipe Benítez Reyes que le denomina tosco y poeta del montón.

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(El nuevo Quevedo)

Entiendo que las declaraciones efectuadas por Gamoneda pudieron estar fuera de lugar y un personaje público tiene que guardar el decoro de sus opiniones frente a los medios en un momento tan delicado, pero Gamoneda ya es un señor mayor que ha estado aislado durante muchos años por ese tipo de poetas progresistas que enarbolan la bandera de la emancipación de la clase trabajadora.

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(La bandera que les gusta sacar los días de fiesta)

 

Nunca podré compartir que unos poetas menores de la talla de Prado o Benítez Reyes disparen a quemarropa -en el paseillo nocturno de sus mordaces palabras- sobre la obra de uno de los poetas más influyentes y con más alto nivel de emoción estética en los últimos veinticinco años bajo nuestra tórrida piel de toro.

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(Nuestra torrida piel de toro)

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