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Juan sin Credo

El arte de la resurrección

El arte de la resurrección

 

La resaña con seña

Se oye comentar a la gente del lugar que Juan sin Credo ha leído la última novela del escritor chileno, flamante ganador del Premio Alfaguara de Novela 2010, Hernán Rivera Leiter, El arte de la resurrección, publicada por el Grupo Santillana en mayo de 2010, bajo uno de sus sellos editoriales, en esta ocasión en la propia Alfaguara.

Parece que el narrador está en tercera persona, aunque en escasas ocasiones se dé paso a la primera, en boca del personaje principal. También ocurre en determinados momentos del curso narrativo que la voz se transfiere a la primera persona del plural y el narrador es un personaje de la salitrera.

Parece que el tiempo externo o contexto histórico se fija en 1942, gracias a los numerosos datos que se ofrecen al lector, además la acción retrocede hasta principios de siglo. De este modo, se nombrarán diversos acontecimientos del momento como el reciente presidente de Chile, Pedro Aguirre Cerdá, la matanza de obreros en la Escuela de Santa María de Iquique o el gran terremoto de 1939 que se saldó con veinticinco mil víctimas.

Parece que el tiempo interno o tiempo de la narración se ciñe en el mes de diciembre de ese año, hasta el 31 de diciembre. Tiempo en el que el llamado Cristo de Elqui pretende convencer a la prostituta de La Piojo para que se convierta en su Magdalena. No obstante, el narrador se permite transmitir información sobre la infancia de estos dos santos.

Parece que el espacio se ubica en pleno desierto de Atacama, dentro de la región de Antofagasta, cerca de la Pampa Unión y de Calama, en la salitrera La Providencia, más conocida como La Piojo, por donde circula el tren Longitudinal Norte, más conocido como Longino.

Parece que el protagonista es, indiscutiblemente, Domingo Zarate Vega, alias el Cristo de Elquí, un iluminado que lleva dos décadas recorriendo Chile lanzado sus prédicas con un modo de vida austero, plagado de sinsabores.  Sin embargo, también, desempeña un papel importante Magalena Mercado, la puta santa, única prostituta de la salitrera La Piojo que redime con su oficio tanta desolación e injusticia en los más desarrapados de la Oficina La Providencia. Otros personajes de menor calado serán Don Anónimo, el Loquillo de la Escoba -recogido en el regazo caritativo de Magalena- don Manuel, el del camión, el cura pederasta, Sigfrido o el matón Cheuto, entre otros.

Dicen que a Juan sin Credo la lectura de esta novela le ha resultado entretenida, sin tanto gancho como la del Fantasista, pero igualmente repleta de ingenio y creatividad, teniendo la capacidad de forjar una geografía propia, precaria y decadente como es el mundo de las salitreras chilenas.

 

(El autor) 

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