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Juan sin Credo

Ahora de dónde o qué y el vino de la Vega?

Ahora de dónde o qué y el vino de la Vega?

 

De regreso de Las gradas de San Felipe y el empeño de la lealtad, en dónde, entre otros, estaba sentado el Premio Nacional de Literatura Dramática de 2006 Santiago Martín Bermúdez, nos dejamos arrastrar por la melodía de unos instrumentos de cuerda barrocos que nos condujeron hasta la calle de Embajadores número 9, como serpiente ensimismada al son de una flauta maravillosa.

Tales arpegios, tañidos en una dulce armonía, representaban aquello que desde un principio nos veníamos temiendo: un nuevo documento del tan denostado Juan sin Credo, con fecha de 22 de octubre de 2009. Este texto se refería a la puesta en escena de una rebuscada comedia de Lope de Vega titulada ¿De cuándo acá nos vino? representada por la CNTC en el teatro Pavón, bajo la dirección de Rafael Rodríguez, con una versión de Rafael Pérez Sierra.

(Leonardo y Beltrán)

No queriendo ceder un solo espacio más a nuestra astrosa prosa pasamos a continuación a presentar a nuestros únicos lectores el mundo nihilista, libertario y descarnado de nuestro ingobernable y batallador Juan sin Credo

Ya le comentaba a mi querido compañero, el ínclito conde de Abascal, la sufrida épica de los oficios. Así me rememoró su infatigable patear por las múltiples librerías de viejo rebuscando las famosas ediciones críticas del octogenario hispanista Alva Verno Ebersole. Del mismo modo, le narré mis aventuras, cerca de sus nuevas propiedades, al hallazgo de esa reciente joya de Lope, colocada en los anaqueles de la nueva y moderna biblioteca de humanidades del CSIC, publicada por Reichenberger en el 2008, bajo edición y estudio de Delia Gavela García, cuyo título lo compone la locución adverbial lexicalizada De cuándo acá nos vino?

(Los **** se besan)

Y quién fue el que vino? Pues esta vez algunos más. Los condeses de Abascal, la siempre alegre Jimena del Mar Mediterráneo y su florido mancebo, el sorprendente Carso Levant el Neperiano. También asistieron el ilustre geógrafo Carlos Egaleo Ness y a la cabeza del grupo Sara Bia di Rectora. Sin olvidarnos de la compañía de la exquisita Luz Sonora de la Partitura.

Cada uno por su lado, llegamos al teatro y nos dispersamos por nuestras butacas quedando la mía fuera de todo contacto con el apostolado, al haberla comprado con posterioridad. Se daba la circunstancia de que ya nos tomamos muchas veces un exceso de confianza y entablé conversación amable con una, en esta ocasión, simpática Oficial de sala. Me comentó que en el momento de apagarse la luces, si se encontraba alguna butaca vacía que mejorase mis intereses la podía libremente ocupar.

La función está apunto de comenzar, sonó decisiva la megafonía en una voz femenina. En la fila seis de las pares, cuatro butacas vacías de unos tardones que se quedaron sin Lope . Hacia allí me encaminé valiente y tuve que cerrar bocas de las señoronas que a la espalda me acusaban de usurpador. Empieza, entonces, la comedia de enredo.

(Octavio y la ****)

Siempre celebrar la risa está de cara, es mucho más sencillo aunque el problema se encuentra en que se pueda caer en la más rotunda de las tonterías. Aquí no pasa, son los menos, pero existen lugares con mácula, irregulares, desprotegidos. Tratemos primeramente de ellos. El más grave, a mi parecer, es el papel que interpreta Eva Rufo en la piel de doña Ángela. Poco creíble, no es capaz de transmitir la verosimilitud suficiente de una primera dama enamorada del galán; siempre está de comedia, a la chanza, por lo que muestra un personaje plano sin apenas psicología ni evolución. Su momento más patético es cuando recita el soneto (vv. 1636-1649); sin ninguna emoción el endecasílabo se le cae de los labios pasando desapercibido para gran parte del público.

 

(Doña Bárbara, Fajardo y la ****)

Tampoco salen muy bien parados los pretendientes de Ángela y menos aún, Marín,-representado por Alejandro Saa- el criado de Octavio, el indiano. Papel muy forzado que roza los lindes del ridículo. Mientras  don Octavio y don Esteban -Miguel Cubero y Pedro Almagro, respectivamente- actúan como meros comparsas, sin ofrecer apenas complicaciones. Más serio y más convincente se ofrece el papel de  don Alonso, amigo de don Esteban, interpretado por el veterano José Luis Santos. Del mismo modo suceden pequeños altibajos en la actuación realizada por David Boceta dentro del papel principal del Alférez Leonardo. Por último, dentro de estos pequeños matices del desacuerdo, aparece la melodía, totalmente asincrónica, de la cucaracha en las acciones en las que se destapa el embuste propuesto por Beltrán, que estropea el excelente trabajo musical del resto de la obra.

Sin embargo, los demás elementos de la dramaturgia arrinconan estos minúsculos defectos en aras de una entretenida y elaborada puesta en escena. Aunque los primeros compases son vertiginosos, el verso se asienta sobre esa tarima en perspectiva lineal con mayor elevación en el fondo que consta de distintas ranuras en donde se encajan esos forillos decorados a la manera de Pettoruti o la escuela vanguardista del suprematismo. El vestuario es majestuoso, de época, donde destaca el corte elegante y el colorido atrevido. Las luces enardecen las escenas amorosas sobre todo con ese naranja cálido que se proyecta ferozmente y espejea las telas en un ardor de gruesas pinceladas.

(El suprematismo o la visión geométrica de un decorado)

Pepa Pedroche, en el papel de Bárbara, hace un bárbaro derroche de fuerza escénica. Probablemente su actuación soberbia sea, en cierta medida, la culpable de la mediocridad de su pareja femenina que le acompaña en el espectáculo. Joaquín Notario, el capitán Fajardo, como siempre: repleto de presencia, lleno de escenario, enorme actor. Ernesto Arias y Toni Misó -Beltrán y Lope respectivamente- también destacan con su buen trabajo para hacer las delicias del público. Otros personajes menores Lucía, Alfaro, Riaño y Pacheco -Isabel Rodes, Adolfo Pastor, Diego Toucedo y Rafael Ortíz- cumplen felizmente con la parte que les toca en la Comedia.

Por último, no quisiera finalizar sin rendir tributo a uno de los mayores aciertos de la puesta en escena, a pesar del lunar de la cucaracha, como es la apuesta musical. De todo esto os hablaría mucho mejor mi exquisita compañera Luz Sonora de la Partitura. Pero como he de dejarme llevar por la intuición he de decir que tanto la música de cuerda como las partes cantadas aligeran la poda que recibe el texto original y hacen mucho más cercano y ameno el siempre difícil ritmo del verso para el oído sordo del espectador actual. Vaya entonces mi homenaje para Melissa Castillo, violín barroco, Josías Rodrígues, guitarra barroca y archilaúd, Héctor Castillo, violone, y, por último, Rodrigo Muñoz a la percusión.

(El equipo del vino, por supuesto con la ****)

En definitiva, un nuevo éxito del CNTC al apostar por un texto no muy conocido de Lope de Vega, que trata temas delicados en su tiempo, como es el de la madre soltera, y que nos hace reflexionar alegremente sobre la actualidad de nuestros clásicos en el cuarto centenario de su moderna obra teórica que tantos triunfos le brindó y que no es otra que El arte nuevo de hacer comedias.

(El Fénix de los Ingenios)

Dicen que los compañeros y Juan sin Credo después de ver De cuándo acá nos vino? fueron a tomar un vino en la calle del Almendro, evidentemente ya sin flor y también sin nata. Desde allá hasta acá unos cuantos no vinieron y la alegre Jimena, Carso Levant y Juan sin Credo siguieron el camino del vino, mientras que Carso, con una precisión más que matemática, explicaba los vaivenes y beneficios de nuestra sagrada épica de los oficios.

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10 comentarios

Científicos Futuristas -

Estimado Alonso: la labor pública de higiene que tiene que ofrecer la crítica literaria a veces se excede en valoraciones subjetivas que no son bien entendidas en cuanto a la dignidad y la integridad de las personas. Podemos pensar que Juan sin Credo estuvo cerca de comenter un exceso al insistir en repetidas ocasiones sobre la presencia de la actriz principal ese día encima de las tablas.
Nosotros hemos averiguado que los pies de foto no los realiza Juan sin Credo sino un apostata de su doctrina que ahora se encarga de vilipendiarle.
Realizadas estas investigaciones hemos decidido suplantar su identidad para cuidar el escarnio y la mofa hasta convertirlos en un fino estilete que acierte miliméticamente en el tendón de Áquiles de la crítica. De esta manera conseguiremos un mejor y más preciso resultado sin que nadie pueda tachar de soez y maleducado a nuestro idolatrado Juan sin Credo

ALONSO DE CARTAGENA -

FLIPANDO EN COLORES
Aunque no suelo entrar en debates de este tipo, yo también tuve ocasión de disfrutar con esta adaptación de la obra de Lope, y también pude formarme una opinión sobre ella y aplaudirla con fervor sincero.
¿pero qué pasa? ¿es que todo tiene que parecer perfecto al espectador pasivo?
Afortunadamente nadie defiende a la cucaracha. Hace pocos meses me indigne con la versión que de Valle hacían en el Olimpia, en las dos últimas tercias. Del limón limonero a las pollas de trapo, un ultraje continuado. sin embargo que bella fue la primera.
Internet nos da la ocasión de opinar y opinamos.
Y en ¿de cuánda acá.......?, la adaptación, la interpretación, el vestuario, las luces o la música estuvieron a un muy alto nivel pero.......
Como apunta ese Loco Sin Credo la cucaracha o la interpretación de doña Ángela también me rechinaron en esta fantástica melodía.
También chirría la ausencia de un crítica real en el papel impreso, donde todos son halagos teñidos de oscuros intereses comerciales.
Por eso escribo, porque una crítica fresca y desinteresada siempre merecerá mis loores (aunque sea equivocada), mayores serán si además son coincidentes.
Estas opiniones ayudan a hacer, promocionar, alimentar, dar vida al teatro.
Con más motivo si éste se realiza con dinero público.
Por eso me sentí ofendido al leer las críticas a la crítica.
Pereciome que todavía hay espíritus intransigentes que no entienden que lo bueno puede ser mejor.
Felicidades Sr. Sin credo

Científicos Futuristas -

Lamentamos comunicar que Juan sin Credo no podrá pedir disculpas por nada pues desapareció en los albores del siglo XXI sin dejar nada publicado y es gracias a nuestra titánica labor de recuperar el pasado por lo que los hombres y mujeres del ayer aún podéis leer su hilarante pensamiento.
Por cierto nosotros defendemos su ironía defensiva pues él nunca quiso atacar a nadie, sólo mostrar su deslavazada opinión

Anónimo -

Para mí la perfección no existe. O todo es perfecto tal y como es. De hecho tu crítica me parece perfecta tal y como es. Piense lo que piense de ello. Gracias a que fue escrito estamos aquí compartiendo puntos de vista. Pero me alegra siempre dar con un ser humano que reconoce un tropiezo, si así lo siente, y que no le tiene miedo al cambio o a la rectificación.

Quería dejar claro que el texto no me molestó en absoluto. No considero que trate nada esencial para la humanidad, y personalmente no tengo nada que ver con el asunto. Llegué al él por causas ajenas a mi voluntad, y vi una oportunidad para investigar un tema que me interesa. Aunque me parecería extraño que una crítica en un blog importara o molestara a alguno de los aludidos.

En cuanto al pretendido sentido del humor... bueno, me parece extraño. El sentido del humor basado en la mofa siempre me pareció cosa de patio de colegio. Nunca me hizo gracia. Y la ironía me parece tan claramente defensiva, en mi opinión, que resulta "floja". :) Pero todo esto es subjetivo también, claro. A cada uno le hacen gracia cosas distintas. Y no pasa nada.

No sé muy bien qué son las "buenas maneras". Pero la elegancia y la consciencia (que no conciencia) no están reñidas con la falta de pudor y el "fuego". Simplemente sirven para expresar lo que uno quiere expresar más eficazmente. Sea lo que sea.

Todo "desliz" se puede enmendar con valor, dejando de lado el orgullo, si uno así lo quiere. En cuanto a las leyes del decoro, sea lo que sea lo que eso signifique... están siempre para pasárselas por el forro. Por supuesto.

Alabo (veo que te gusta esta palabra :) tu valor para rectificar y pedir disculpas. Más allá del decoro. Y agradezco una vez más la oportunidad de desarrollar un tema que me interesa.

Un abrazo.

Científicos Futuristas -

Entendemos que existe un Camino de perfección donde siempre se tropieza.
Entendemos que un exacerbado sentido del humor a veces molesta.
Entendemos que la lengua de fuego de Juan sin Credo devasta los pastos agostados de las buenas maneras.
Entendemos una posibilidad diferente de pensar que no nos lleve a cometer los mismos errores para permitirnos un cambio.
En el fondo, lo que más nos duele es ese tremendo desliz al no haber sabido interpretar las leyes del decoro.
Alabaremos
Alabaremos hasta lavar nuestras conciencias subjetivas

Anónimo -

No sé quiénes son "los amigos de Eva Rufo". Hablaré sólo en mi nombre. Utilicé como ejemplo la forma de hablar acerca de una actriz en concreto para exponer algo que considero importante: La aparente falta de consciencia sobre la subjetividad. Algo que considero muy extendido y que, en mi opinión, hace que las críticas se queden en el ombligo del escribiente, convirtiendo los textos en campo de rencillas personales o en prensa rosa. Para tener verdadera "lengua de fuego" creo que hace falta ser consciente de cómo funciona el lenguaje, y de qué se está diciendo cuando se está diciendo.

Lo hice por si pudiera ser de utilidad a todos. Tanto al que escribe, como a los aludidos.

Aclararé que no tengo ninguna idea personal acerca del crítico. Por lo que no puedo considerarlo "imbécil". Ni siquiera si le conociera podría considerarlo así, ya que me parece absurdo y tonto etiquetar a las persona. Si se lee de nuevo con atención entenderá que se trataba también sólo de un ejemplo paralelo a lo que él hacía.

Entiendo que, si se quisiera, es a la actriz a quien se debería pedir disculpas. Por mi parte ni las pido ni las necesito, ya que no me siento implicado. Pero si Eva Rufo ha leído esto en algún momento, si le interesa lo más mínimo, podrá así aceptar tus disculpas.

Gracias de todas formas por ofrecerlas. Un saludo.




Los Científicos Futuristas -

En el momento que decidimos sacar a la luz los escritos de Juan sin Credo estábamos seguros de la polémica que algunos de ellos iban a generar.
Estos escritos muestran una dimensión hiperbólica, degenerada y nada amable de la realidad cultural del momento en el que fueron escritos.
Lamentamos que los amigos de Eva Rufo se sientan zaheridos por las desnortadas palabras de nuestro idolatrado Juan sin Credo, incluso aceptamos que le llamen imbécil, estupido y anormal.
Pero lo que queda claro, así lo comprobamos in situ transportándonos con nuestra máquina del tiempo hasta el jueves 22 de octubre del 2009, es que la actriz aludida no cubrió las expectativas, quiza porque tuvo un mal día, quiza porque doña Bárbara es mejor actriz.
Nosotros como transcriptores de su doctrina, no podemos hacer otra cosa que pedir disculpas en su sacronombre, aunque allá donde se encuentre él se mantendrá en sus trece no entendiendo ni la misa la media porque por su puesta para misa la suya.
Alabaremos, alabaremos a la lengua de fuego de Juan sin Credo

d t -

La personas no somos nada por definición. Somos algo en concreto, a veces, para alguien en concreto y en un determinado momento.

La actriz, por ejemplo, no puede ser "floja", signifique lo que eso signifique. Sí puede ser percibida como "floja" por alguien en un determinado momento.

Igual que es imposible que el autor de este blog sea imbécil. Sólo puede ser percibido como imbécil por alguien, en algún momento.

Cuando decimos que alguien es de alguna manera estamos diciendo que existe la objetividad, que existe una sola forma de valorar las cosas, y que además esa forma es la nuestra. Es decir: un delirio.

El cerebro humano es subjetivo por definición. Y esto es algo que no se suele tener en cuenta al hablar. Los críticos, en cualquier disciplina, suelen cometer este error bastante a menudo. Porque su trabajo se basa precisamente en ese error. Como si necesitaran creer, para dar sentido a lo que hacen, que existe una medida objetiva con la cual juzgar la calidad de una creación.

Diré que yo percibí a la actriz en cuestión como "fuerte". Percibí una fortaleza tal que rompía el corsé que el clásico suele tener para mí. Me gustó mucho no verla tan "consistente" como otras veces, intuir grietas de imperfección a través de las cuales he visto unas ganas enormes de ir más allá de lo esperado en un papel clásico al uso. Y eso es precisamente lo que más me interesa en un actor. Yo vi una fuerza desbordante en ella. Más que nunca, ya que es una actriz que sigo de cerca con mucha atención. Una fuerza que desbordaba quizás su propio papel. Y es que la "corrección" me aburre.

Entiendo y alabo que no se tengan contemplaciones al opinar, si eso es a lo que uno se quiere dedicar: opinar. Aunque poner en cada pie de cada foto el adjetivo peyorativo con el que ya uno se ha referido en el texto, en vez de referirse a ella por su nombre como hace con los demás, entiendo, ateniéndome al diccionario, que se trata de un cebarse, de un deseo de mofa, y si... de una falta de respeto. Ya que excede la opinión ya manifestada. Aunque esa es sólo mi opinión, claro, y además es algo que no me incumbe, y que lo único que suele indicar es la posibilidad de úlcera de estómago en el autor de la crítica. Espero que no sea así. Por supuesto no se lo deseo a nadie.

Por otra parte agradezco haber tenido la oportunidad de pensar sobre ciertas cosas al toparme con esto, piense lo que piense de ello.

Gracias. Y un saludo.


Científicos Futuristas -

Los científicos futuristas agradecen todos los comentarios que ayudan a mejorar la crítica colectiva que los escritos de Juan sin Credo nos pretenden dar a conocer.
Primeramente piden disculpas por el error al cambiar el nombre a dos de los personajes, y, a decir verdad, haberse confundido al denominar a don Alonso criado. Nuestras más sinceras disculpas.
En cuanto a los demás, nada de nada, si la actriz principal es floja pues lo es y punto. No creo que la esté faltando al respeto ni la esté insultando, simplemente no se tienen contemplaciones.
Por último, al decir que el espectador actual está sordo ante el verso, nos estamos refiriendo de una manera general, nada más tenemos que observar la paupérrima lista de lectores de poesía que existe en nuestro país.
De todas maneras, reiteramos el agradecimiento a todas las críticas constructivas que se nos hacen para seguir creciendo

Perico. -

A ver machote. Que de muy listo y entendido te las das, y para empezar hay partes de la función que no has entendido; es más, tu error se subsanaría simplemente leyendo el programa,y relacionando el nombre de los actores con el de los personajes. Pero para qué, si tu ilimitado conocimiento te libera de lecturas innecesarias, ¿no?
Don Esteban está interpretado por Pedro Almagro no por el excelente José Luis Santos. Y Don Esteban no es el criado de Don Alonso (este sí es Jose Luis Santos), sino que son amigos; bastante claro lo deja Lope en sus versos, Pedro Moreno en su vestuario (ambos van vestidos de nobles) y los actores con su interpretación (ninguno sirve a ninguno). El espectador de hoy (colectivo al que pertenezco) tendrá el oído sordo (y tú quién eres para faltarme al respeto), pero tú, ajeno a esa sordera, no te has enterado de la misa la media. Y otra cosa: calificar a una intérprete de "floja" en un pie de foto, es una falta de respeto bastante grave. Si su trabajo te ha parecido tan malo como para insultar, échale arrestos y no te parapetes en Internet: muéstrate y di lo que tengas que decir cara a cara. Hala campeón, a seguir creando.
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