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Juan sin Credo

Volando volvió, tortilla comió y el quinto metarcapio se rompió

Volando volvió, tortilla comió y el quinto metarcapio se rompió

 

Harto sorprendidos nos quedamos al encontrar este documento en la escayola que utilizó la gran Zeniala Volvoreta, fantástica narradora oral en un mundo cada vez más sordo, cuando se rompió el quinto metacarpio del pie izquierdo al intentar dar un mordisco a un pincho de tortilla volador. Dicho texto contiene datos reveladores sobre la existencia de Juan sin Credo, además de mostrar un singular conocimiento sobre ciertas operas que se practicaban en los inicios de siglo XXI, tomando como escusa obras consagradas de la tradición como el Hamlet de Shakespeare.

Siendo la principal característica su enorme curiosidad, volcamos las palabras de Zeniala como un pasatiempo nihilista para deleite de aquellos lectores que quieran ganar su tiempo en estas fruslerías críticas, escritas en una convalecencia que permiten la divagación en el análisis.

 Algo está podrido en Dinamarca.


Llegamos con el agua al cuello a un espacio lleno de agua, sofocados tomamos asiento, y no conseguimos recuperar el aliento, hasta tres horas y media despues, unos antes que otros, despues del cabaret Juansincredo ya no estaba, quise verlo escondido en el Ser o no Ser, creo que se escapó de Dinamarca.
 
No hay nada gratuito en esta versión. Ningún movimiento se deja al azar, nada en la escenografía se queda muerto, todo está medido, cada gesto, cada silla...
 
Blanca Portillo es una mujer, Blanca Portillo es Hamlet, Blanca Portillo es la única mujer que podría ser Hamlet sin desprestigiarlo. Su interpretación es sublime, tanto por su forma física, que es capaz de colocarse como Cristo invertido o participar en un duelo de esgrima, como por su calidad vocal e interpretativa, ¿lloras todas las noches, Blanca? o ¿son lágrimas dedicadas?...

Hugo Silva, es guapo, Hugo Silva es mediático, Hugo Silva no es carne de niñatos. En el papel de tío-padrastro este actor soprende por una interpretación limpia, que para nada asociamos a lo que nos tiene acostumbrados, sus amplios registros vocales, los matices de tirano que imprime a su personaje, la forma en que se acompasa con los cuatro amigos (o no) de Hamlet, consiguen demostrarnos que este chico ha realizado un trabajo brillante con su personaje. Su mérito reside en no quedarse anclado.

El padre de Ofelia y los demás, Morón es un actor secundario de primera en el cine español, es fácil que te suene su cara o su voz, actúa en películas como El bola, Smooking Room o en una más reciente, Distancia. Como buen actor de la vieja escuela, es carne de teatro, como un buen café solo, su papel es corto, pero intenso.
 No opino lo mismo de la joven actriz Susi Sánchez, que interpreta el papelón de Ofelia, que a mi parecer queda eclipsado por su alegría (Ofelia es todo menos alegre) de aparecer en escena... Destacar la actuación de los cuatro amigos (o no) de Hamlet, por su expresión corporal y vocal perfectamente orquestada, parecen una sola persona con cuatro cuerpos... y por supuesto la interpretación muda del mimo que dice más que si dijera, y de Asier Etxebarría en el papel de padre asesinado... la madre, pasable, el hermano cojo no siempre cojea, y de los demás están en un lugar de mi memoria que ni logro acordarme...


Tomaz Pandur, este joven director es un punto de referencia por esta novedosa interpretación escénica de un clásico, no sé cuántos años lleva Hamlet rondando en su cabeza, pero desde luego ha sabido parirlo sin aristas. Su concepción de la escena y de lo que debe ser una actor en un escenario hacen de él, a mi modo de ver, un pequeño prodigio de grandeza por su originalidad, demostrándonos que todavía no está todo inventado... prepara una nueva versión de Medea, deseándo estoy verla... enhorabuena!
 
No puedo terminar mi comentario sin hacer una mención especial a los técnicos de iluminación que considero han hecho un trabajo espectacular, consiguiendo que una olvide que está en el teatro para -con sus juegos de luces y sombras- llevarnos en brazos hasta Dinamarca.
 
P.D. si alguien sabe algo de Juan sin Credo, por favor, hágamelo saber.
 

Dicen que Juan sin Credo salio volando hacia la llegada de un vuelo procedente de las Islas. Dicen que Zeniala Volvoreta se quedó disfrutando en el teatro, con el compromiso de escribir una crónica. Dicen que la última noticia que recibió Juan sin Credo de Zeniala había sido para hablar de su escayola en el quinto metacarpio del pie izquierdo.

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